La revolución solar fotovoltaica, incontestable

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Fuente: https://www.energias-renovables.com

La revolución FV es, sencillamente, incontestable. La UE27 ha doblado en apenas dos años su producción solar fotovoltaica (FV). Estados Unidos ha instalado en los doce meses de 2023 más potencia que nunca antes en un año. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que China va a instalar entre 2023 y 2028 cuatro veces más potencia FV que la Unión Europea y cinco veces más que Estados Unidos. En fin, incontestable.

La revolución solar fotovoltaica, incontestable
La planta solar fotovoltaica de Witznitz, que se puso en marcha en abril de 2024, cerca de Leipzig, en el centro-este de Alemania, es la mayor de Europa, con una capacidad total de 605 MW.

Repasar los números de la solar fotovoltaica es viajar de top en top. 2023 ha sido el año en el que el parque FV global ha superado en potencia instalada al parque hidroeléctrico. La más veterana, la más clásica y convencional de las tecnologías de aprovechamiento de las fuentes de energía renovable, la hidráulica, ya no es la primera REN de la fila. Lo es la fotovoltaica, que tiene ya 1.412 gigavatios de potencia instalada en todo el mundo (frente a los 1.407 de la hidráulica). El arreón de 2023 ha sido decisivo para el sorpasso. Según la Agencia Internacional de las Energías Renovables, el mundo instaló 145 gigavatios de potencia FV en 2021, 199 en 2022 y… 345,5 en 2023. ¿Crecimiento con respecto a lo instalado un año antes? +73,6%.

Es, sí, toda una revolución. Y se está acelerando. China es la nación que más aprieta. El año pasado puso en marcha casi 217 gigas, lo que supone un incremento del 148,1% sobre los 87,4 GW que instaló el país un año antes, en 2022. La Administración Nacional de la Energía de China (National Energy Administration of China) estima que, a finales de 2023, el país tenía instalados 609 gigavatios de potencia fotovoltaica. Y, para finales de 2024, el Consejo Chino de la Electricidad (China Electricity Council) prevé que haya en uso en territorio de su país 780 GW de potencia solar y 530 de potencia eólica.

El gigante asiático también está trabajando en almacenamiento. Según el observatorio de las energías renovables de la Comisión Europea, EurObserv’ER, China tenía a finales de 2023 más de treinta gigavatios de capacidad de almacenamiento (31,39 GW, 22,6 instalados en 2023). Los sistemas de almacenamiento consistentes en baterías de litio-ión acumulan el 97,4% de la nueva capacidad de almacenamiento de energía china.

Estados Unidos
Al otro lado del Pacífico, Estados Unidos juega en otra liga (el año pasado se apuntó 27,1 gigas), pero también pisa el acelerador (ese 27,1 es el mayor registro anual de su historia). Según el último barómetro fotovoltaico de EurObserv’ER, que cita como fuente del dato a la AIE, Estados Unidos tenía el año pasado, a finales de 2023, alrededor de 137,7 gigavatios de potencia solar fotovoltaica operativa: unos 90 gigas en sistemas de más de un megavatio y 47,7 en pequeñas instalaciones (un año antes, en 2022, el reparto era así: 70,8 GW en instalaciones de más de un mega + 39,8 en sistemas pequeños).

Las previsiones van en todo caso en la misma línea ascendente. AIE estima que este año (2024) serán instalados en los Estados Unidos alrededor de 43 gigavatios de nueva potencia FV, lo que se va a traducir en que, a finales de 2024, en el país habrá 181 GW de potencia instalada acumulada. La Agencia también tiene estimaciones para 2025, ejercicio durante el que prevé instalaciones por valor de 39,3 gigas, que conducirían al parque nacional FV estadounidense hasta los 220 GW.

Con las baterías las previsiones también son buenas: strong growth, prevé AIE. La tendencia ya ha apuntado maneras en 2023, curso en el que EEUU se ha anotado 15,7 gigas de capacidad de almacenamiento en baterías, o sea, mucho más que lo ejecutado el año anterior, cuando el país firmó 9. La US Energy Information Administration publicaba a principios de año su estimación de capacidad de almacenamiento acumulada: 30 GW para finales de 2024, y más de 40 para finales de 2025.

En el otro extremo del gran continente americano destaca sobremanera Brasil, que se ha apuntado en 2023 más de doce gigavatios de nueva potencia solar fotovoltaica (12,3 GW). Así, la gran nación del cono sur americano tenía a finales del año pasado 37,9 gigas FV acumulados: 12,3 centralizados y 27,6 distribuidos. Desde 2020, Brasil ha instalado 33,2 gigas, más o menos la misma potencia que han instalado España o Italia en toda su historia.

A finales de marzo, y según los últimos datos de EurObserv’ER, Brasil ya había alcanzado los 41,2 gigas de potencia acumulada: 28,4 gigas de ellos en generación distribuida, repartidos en cerca de dos millones y medio de instalaciones, incluyendo casi dos millones de sistemas residenciales).

Este crecimiento exponencial ha catapultado a Brasil a la sexta plaza en el escalafón global por potencia instalada, tras India (72,8  GW), Alemania (82,2), Japón (87,1), los Estados Unidos (137,7 GW) y China (609,5 GW).

Y, por fin, Europa, que ha establecido nueva marca en 2023. Nunca antes instaló tanta potencia: 53,1 GW (por 41,7 un año antes ó 25,9 en 2021). La potencia acumulada en el Viejo Continente ronda así los 257 gigavatios.

¿Motivos de la pujanza del mercado europeo? Pues, según EurObserv’ER, la guerra, por encima de todos los demás. Porque ha elevado el precio de la energía y la solar fotovoltaica ha aparecido como refugio para los que no quieren vivir al albur de la geopolítica y sus caprichos. Además, la guerra ha puesto de relieve lo peligroso que es depender de suministros procedentes de países no amigos (desde Rusia llegaba hasta Europa, hasta que estalló la guerra, mucho gas y mucho petróleo).

El caso es que los políticos –explican los analistas de EurObserv’ER– han entendido que la FV es una manera “extremadamente rápida” de reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles rusos y muy barata además (extremely fast and cost-effective). Y, así, desde muy pronto, en mayo de 2022 (la guerra estalló el 24 de febrero), la Unión Europea se ha lanzado sin reservas al despliegue de su plan REPowerEU, cuyo objetivo es, precisamente, acabar con la dependencia de la UE de los combustibles fósiles rusos, diversificando cartera de proveedores y acelerando el desarrollo de las energías renovables.

La sección fotovoltaica del plan –recuerdan desde EurObserv’ER– ha establecido como objetivo los 320 GW-AC en 2025 (equivalentes a 400 GW-DC) y los 600 GW-AC de capacidad de producción para 2030. Y, en ese marco, la mayoría de las naciones parece estar acelerando su velocidad de crucero. Alemania ha conectado 14,6 GW en 2023 (primera vez en la historia en que un país europeo conecta más de diez gigas en un año).

EurObserv’ER señala como causas de ese éxito la implementación de varias normas que agilizan la conexión a red de nuevas instalaciones, y el incremento de licitaciones de nueva capacidad: de 6 GW en 2022 a 22 GW anuales a partir de 2026 y hasta al menos 2035.

Las baterías para almacenamiento de energía solar también están viviendo un momento dulce en Alemania. De acuerdo con BSW Solar (la asociación solar alemana), 573.000 nuevas baterías han sido instaladas en 2023 (más de 214.000 en 2022; 141.000 en 2021 y 88.000 en 2020). Todo ello ha llevado el acumulado hasta más allá del millón de unidades (1.197.000 baterías). En 2023, el 81% de los sistemas residenciales fueron equipados con sistemas domésticos de almacenamiento.

Tras Alemania, España ha instalado en 2023 más de siete gigas y supera ya holgadamente los 30. Según la patronal europea del sector FV, SolarPower Europe, el autoconsumo ha perdido vigor en nuestro país en 2023 entre otras cosas por la mala prensa que se han granjeado las ayudas de la Administración, que han tardado y siguen tardando muchísimo en materializarse. Lo que sí parece funcionar sin problemas es el mercado de los PPAs asociados a campos solares sobre suelo, “lo que vuelve a reafirmar –explican desde EurObserv’ER– la posición de España como líder global del mercado solar no subsidiado” (global leader of the subsidyfree solar market).

El único fantasma que amenazaría esa imagen es el del acceso y conexión a red, que va despacio y trufado de trabas. Sea como fuere, el parque nacional FV español ha doblado su producción entre 2021 y 2023, lo que da señal del éxito que está teniendo el despliegue de la gran fotovoltaica en suelo en el país (por cierto, que en Alemania también hay problemas con el acceso, según EurObserv’ER, que habla de falta de personal suficiente en la administración de aquel país para atender la demanda FV creciente).

Y, por fin, cerrando el podio en la UE, Italia, que ha instalado 5,2 gigavatios en 2023, más que doblando su registro 22, cuando ejecutó solo 2,5 GW. El segmento donde mayor crecimiento ha habido en el país ha sido el de las grandes instalaciones solares FV, demandadas por las industrias y grandes clientes. En años anteriores fue el sector residencial el que más  traccionó, animado por el generoso sistema de incentivos Superbonus, cuyo objetivo era facilitar rehabilitación energética, desde el aislamiento térmico hasta los paneles solares o la sustitución de ventanas.

Este mecanismo adoptaba la forma de un crédito fiscal repartido en cinco años y ascendía al 110% del importe de la inversión. Además, los hogares podían transferir este crédito fiscal a las empresas instaladoras, que lo vendían a continuación a una entidad bancaria, dejando a los bancos la tarea de recuperar el dinero del Estado. Con la llegada de la ultraderechista Meloni al poder, el bono “súper” fue perdiendo aire. Así, cayó al 90% en 2023, al 70 en 2024 y caerá al 65% en 2025.

En cuanto a la capacidad instalada hasta la fecha (acumulada), Alemania es líder indiscutible, con 82,2 gigavatios a finales de 2023, mientras que España tiene 30,6; e Italia, 30,3.

[Bajo estas líneas, tabla que muestra la diferencia de penetración de la tecnología solar fotovoltaica en los distintos países de la Unión Europea en función de otro criterio clave: los vatios por habitante. Como se aprecia, Países Bajos y Alemania, dos naciones en las que el recurso solar es mucho menos generoso que en los países mediterráneos, presentan registros mucho mejores que España, Grecia, Chipre o Italia. Todas las tablas de esta pieza han sido extraídas del último barómetro fotovoltaico de EurObserv’ER].

Si el criterio es la potencia instalada per capita (criterio que EurObserv’ER considera más representativo de la penetración de la energía solar fotovoltaica en cada estado miembro), ganan por goleada los Países Bajos, con 1.342,1 vatios por persona. Muy lejos, por debajo incluso de los 1.000, estarían a continuación Alemania, con 974,3 vatios per capita; y Bélgica, con 745,1.

La producción solar fotovoltaica ha crecido un 18,4% entre 2022 y 2023, alcanzando los 243,5 teravatios hora (TWh), 37,8 teras más que en 2022. En todos los países principales los crecimientos han sido extraordinarios: en España la producción ha crecido un 37,6% (o sea, 11.7 TWh) hasta alcanzar los 42,9 TWh en 2023. Países Bajos: +24.0% (o sea, 4,1 TWh) hasta producir 21,2 TWh; Polonia, +37,1% (3,1 TWh) hasta sumar 11,4 TWh; Francia, +18.3% (3,6 TWh) hasta los 23,2 TWh; o Portugal, +55.6% (2 TWh) hasta los 5,5 TWh.

¿Y el futuro?
Made in China. EurObserv’ER lo tiene muy claro. La capacidad de fabricación de células solares de China ha superado ya los 660 GW por año. China sumaba ella sola en 2023 el 80% de toda la producción de células y módulos fotovoltaicos del mundo. Además, a ese 80 hay que sumarle otro 18%, correspondiente al sureste asiático y Corea del Sur.

Y al revés. Frente a la pujanza china, EurObserv’ER habla de una industria FV europea “moribunda”. Ejemplo de ello es la suiza Meyer Burger, que había retomado la producción a mediados de 2021, pero que anunció en marzo el despido de 500 trabajadores en su factoría de Freiberg y prepara el cierre. La compañía está desembarcando ahora en Estados Unidos, de la mano de la Ley de Reducción de la Inflación, norma USA que incentiva la instalación de fábricas en territorio estadounidense para producir localmente todo lo necesario para la transición energética.

Otro caso que ilustra el descalabro FV europeo es el de Systovi, el último fabricante de paneles solares francés, un histórico, que anunció el pasado 17 de abril el cierre.

“El actual peligro para Europa es que podría cambiar su dependencia de los hidrocarburos, el petróleo y el gas, por otra dependencia concentrada en China”, apuntan los analistas de EurObserv’ER.

La publicación de la Directiva sobre energías renovables (conocida como RED III) en el Diario Oficial de la Unión Europea el pasado 18 de octubre ha abierto quizá nuevas posibilidades para el sector fotovoltaico. RED III estipula que los estados miembro colectivamente asegurarán que la cuota de energía procedente de fuentes renovables en el consumo bruto final de energía de la Unión será de al menos el 42,5% en 2030 y que los estados miembros se esforzarán colectivamente por incrementar esa cuota hasta el 45. La ambición, pues (al menos en modo Declaración de Intenciones), queda nítidamente recogida.

Una ambición que, además –recuerdan desde EurObserv’ER– también han aumentado los gobiernos de los estados miembros en sus planes nacionales integrados de energía y clima. España, por ejemplo, fijaba en su primer plan como objetivo fotovoltaico para 2030 los 39 gigavatios, y ha elevado ese objetivo tras la última revisión de su plan hasta los 76 gigas FV.

Alemania ha hecho lo propio (elevar sus objetivos) tras la última revisión de su plan: se ha marcado como objetivos los 215 GW acumulados en 2030 y los 400 en 2040. Francia también ha elevado su ambición tras su última revisión del plan. Lo ha hecho desde los originarios 44 GW para 2028 a los 60 para 2030 y hasta 100 para 2035. Italia ha pasado de 51 a 79. Portugal, de 9 a 20,4 GW. Polonia, de 7,3 a 29,3.

Todo ello ha hecho que la suma de las potencias objetivo reflejadas en los primeros planes nacionales integrados de energía y clima haya pasado de 316 GW a los 625,2 gigavatios ahora recogidos.

Ahora hace falta voluntad. Voluntad política para ayudar a una industria local UE que está muriendo (moribunda), voluntad política para no sustituir una dependencia (de los combustibles fósiles rusos) por otra dependencia (de la fotovoltaica made in China), voluntad política para ir más allá de… las declaraciones de intenciones.

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