Reforma fiscal vs Incentivos a las renovables

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En la actualidad las tecnologías de energías renovables son una realidad sostenible y técnicamente viable de producir energía y han logrado desplazar la generación térmica a base de combustible fósil de la matriz de generación, logrando un aporte significativo a los compromisos de reducción de emisión de gases contaminantes, así como también a la reducción de importación de estos combustibles.

Los inversionistas han optado por esta tecnología, ya que los financiamientos para la construcción de plantas de producción de energía renovable reciben mayor apoyo por la banca, tanto internacional como nacional, con tasas de financiamiento preferenciales. No podemos dejar de reconocer que estos son proyectos como cualquier otro, en los que se busca la mayor rentabilidad, y que la inversión se recupere en el menor tiempo posible. 

Aquí entran en juego las ofertas de inversión-país, donde los Estados ofrecen ciertas ¨comodidades¨ a los inversionistas, con tal de que lleven sus inversiones a esos países.

Pero…¿qué esperan los inversionistas para irse a un país e invertir?; podríamos indicar:

  1. Instrumentos de Políticas públicas
  2. Reglas claras para propiciar clima de inversión
  3. Estabilidad y Seguridad jurídica
  4. Procesos óptimos
  5. Incentivos a la inversión

No mencionamos el contrato de compra-venta, porque como está sucediendo en suelo dominicano, hay proyectos que simplemente contratan con consumidores privados, van al mercado spot o esperan una licitación para concursar; esto no significa que si el Estado propone un PPA (Power Purchase Agreement), ellos no aceptarían, sino que el mercado por sí solo asegura una venta de su volumen de producción de energía.

¿Es viable para el Estado dominicano mantener los incentivos a la inversión en energía renovable?

Antes de dar una respuesta precisa, debemos decir qué gana el Estado dominicano al dar estos incentivos.

  1. Sabemos que el Estado cubre el déficit compra-venta de energía de las distribuidoras, lo que significa que si se compran 1000 kWh a un precio de 0.15US$/kWh, y se vende a 0.17US$/kWh, se generaría una deuda de US$150, asumiendo una tasa de cambio de 55 RD$/US$, esta deuda sería de RD$8,250; pero si solo se cobró el 70% de la energía, entonces, la distribuidora obtendría, US$119, equivalente a RD$6,545; es decir, faltarían, RD$1,705 para saldar con los generadores, monto este que desembolsaría el Estado para poder honrar los compromisos de compra. Si la compra de energía fuera 0.09US$/kWh (Este es un precio razonable para la venta de energía de fuentes renovables), la distribuidora tendría en deuda, RD$4,950, lo que daría, con todo y el 30% de pérdidas, un ahorro de RD$1,595.

Haciendo este análisis un poco más realista, el volumen de energía generado por la Eólica y Solar para el año 2023, según reporte del OC, asciende aproximadamente 2,237 GWh, que comprado al valor de 0.15US$/kWh, tendría un costo de US$335 MM. Esta misma energía vendida al precio de 0.17US$/kWh, y asumiendo unas pérdidas del 30%, nos da un ingreso de US$266 MM, lo que se traduce en un déficit de US$69 MM, equivalente a RD$3,814 MM. Si por el contrario, lo calculamos al precio medio de compra a las renovables (0.09US$/kWh), y pérdidas del 30%, el costo de la energía comprada es de US$201 MM, lo que se refleja en un ahorro por compra de US$65 MM, equivalente a RD$3,568 MM, todo esto para el año 2023. Podemos ver que los incentivos se pagan solos, ya que el monto de incentivos, entre agosto 2020 a junio 2024, rondan los RD$6,000 MM.

Comparación entre comprar a una generadora térmica o una renovable

Como dato, la energía aportada por las fuentes renovables (Solar y Eólica) desde el 1/enero/2024 a el 22/junio/2024 es de 1,198 GWh, que proyectado a fin de año nos da un valor de 2,396 GWh. Estos datos no incluyen los 26 proyectos que en la actualidad se están construyendo y agregaran una potencia instalada de 1000 MW extra, con una energía estimada de inyección de 3035 GWh. Sumando para tener un total de energía cuando estén 37 proyectos operando, la energía anual sería de 5,400 GWh, aproximadamente.

Se podría preguntar por qué no se reduce la factura de los clientes, primero porque el contrato no cubre toda la necesidad de energía, y seguimos dependiendo de una energía proveniente de centrales con altos costos de producción; segundo, porque además de la compra, el regulador determina una factura a las empresas distribuidoras para aplicar a los consumidores por debajo de la realidad (aquí hay un subsidio de parte del Estado), tercero; la demanda de energía sigue creciendo a un ritmo mayor que la velocidad de construcción de nuevas plantas generadoras de energía renovable, y cuarto, porque las empresas distribuidoras deben invertir en nuevo equipos (medidores, transformador, etc.), para reducir las pérdidas existentes.

  1. Además de lo expuesto en el punto anterior, con la instalación de empresas en el país, no importa el tipo que sea, conlleva a pago de impuesto, por parte de las empresas al Estado.
  2. Empleos especializados
  3. Cumplimiento de los compromisos internacionales en pro del medioambiente

Bajo todo este contexto, proponer reducir o eliminar los incentivos a las renovables, sería contrario a toda lógica económica, sobre todo, en un sector que necesita de manera urgente reducir los costos de compra, ya que lograr la eficiencia financiera de las empresas distribuidoras ha sido un dolor de cabeza en estos últimos 23 años; y con esto no se indica que debe dejar de lado el esfuerzo de hacer eficiente la gestión de cobro de la energía suministrada, sino que no se debe eliminar lo que de manera comprobada está dando resultados.

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