Transición energética en República Dominicana: primera parte

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El agotamiento de los combustibles fósiles y, sobre todo, la degradación socioambiental a la que su uso contribuye, decisivamente han hecho comprender la necesidad de una profunda revolución energética. La urgente transición desde los recursos energéticos no renovables y contaminantes a la energía limpia y sostenible, obliga a una transición capaz de satisfacer las necesidades energéticas del conjunto de la humanidad y que constituye una componente clave para evitar los desastres ecológicos y sociales y hacer posible un futuro sostenible.

Cualquier transición que pretenda reducir significativamente el consumo de petróleo deberá tener efecto en las áreas de mayor consumo y por consiguiente, incluir todos aquellos sectores que puedan contribuir a la mejora buscada.

De acuerdo con sus objetivos climáticos, la República Dominicana se ha comprometido a reducir de aquí al 2030 una tercera parte de sus emisiones de gases de efecto invernadero con respecto al año 2010. En el 2007 se aprobó la Ley Número 57-07, sobre el Incentivo al Desarrollo de Fuentes Renovables de Energía y sus Regímenes Especiales, cuyo objetivo es garantizar que de aquí al 2025, el 25 % de la electricidad producida provenga de fuentes de energía renovables. Del 2011 al 2017, se ha multiplicado la producción de energía solar, hidráulica y eólica por más de 40, pasando de 14 a 562 gigavatios-hora. En el 2018, por ejemplo, se construyó en Montecristi el parque fotovoltaico más grande del Caribe bajo la dirección de empresas alemanas y con financiación alemana. Está previsto ampliar en el 2019 la actual capacidad instalada de 58 MW a 116 MW y en el 2019 se enérgico el parque eólico Agua Clara, con 50 MW por la empresa Inkia.

El transporte, según el Banco Mundial representa alrededor del 64 % del consumo mundial de petróleo, el 27 % del consumo total de energía y el 23 % de las emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2)relacionadas con la energía.

La República Dominicana ha empezado su transición energética, desde hace un buen tiempo. Esta empezó con los cambios introducidos al sector transporte. En el 2009 se inaugura la primera línea del Metro de Santo Domingo con 16 estaciones. Ya para 2013 inicia sus operaciones en el 2013 con 14 estaciones y el más reciente medio de transporte El Teleferico que empezó a transportar 2018, con 195 cabinas. Este teleférico está diseñado para transportar 6,000 pasajeros por hora, unos 54,000 al día.

Según la OPRET, el total anual de pasajeros de las 2 Líneas del metro, es superior a Setenta y Cinco Millones (75,000,000)

Todos los pasajeros, tanto de las líneas del metro como del teleférico, son usuarios que dejan de usar medios de transporte basados en combustibles fósiles y aportan a la transición energética.

En muchos casos, se alega que la energía consumida transporte de energía eléctrica, igual consume de las plantas generadoras, pero después que la mayor parte del transporte sea en base a medios de energía eléctrica, movernos de una base de generación de combustibles fósiles a energía renovable, es mucho más sencillo y posible.

El Estado tiene la oportunidad de hacer una verdadera transición energética manteniendo los planes y apoyos a la movilidad eléctrica, tales como la ley 103-13 de incentivo a la importación de vehiculos de energía no convencional; así como también, la expansión de los medios masivos de transporte en base a energía eléctrica.

La GIZ trabaja, en estrecha colaboración con el Ministerio de Energía y Minas (MEM) y con otras 16 contrapartes del sector energético de la República Dominicana, a fin de fomentar las energías renovables y contribuir a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, como en apoyar reformas en el sector energético.

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