Una oportunidad llamada hidrógeno

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Uno de los combustibles menos conocidos en España es el hidrógeno (H2). No termina de despegar pero cada vez hay más expertos que consideran que podría ser la energía del futuro. No emite gases de efecto invernadero (si el origen es renovable) y además se puede almacenar. El Plan Nacional de Energía y Clima presentado en Bruselas por el gobierno le da un protagonismo hasta ahora inexistente.

“El hidrógeno cumple con el objetivo de descarbonizar la movilidad, integra y aprovecha la generación renovable, aporta a la economía circular y reduce la importación de combustibles fósiles” explicaba Miguel Mayrata, director de Diversificación de Negocios de Redexis Gas durante la jornada “El papel del hidrógeno en la transición energética”, organizada por la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2) y PTE HPC en la feria Genera, “es una oportunidad que tiene España y que no debería dejar pasar”.

Pero, ¿cuándo tendrá un uso generalizado en España? “El principal obstáculo hasta ahora ha sido la falta de una estrategia política que diera seguridad a los inversores y a las empresas que se dedican a esto”, puntualizaba a este diario Antonio González García-Conde, presidente del PTE HPC, “pero tenemos compañías expertas y capacidad de ofrecer productos, tenemos todos los elementos para que el mercado del H2 sea viable y se desarrolle en nuestro país”.

El Plan Nacional de Energía y Clima hace varias menciones a este nuevo combustible, pero enmarcado en las tecnologías que se necesitan investigar. Entre “las actividades de I+i+c (investigación, innovación y competitividad) orientadas a luchar contra el cambio climático y a favorecer la transición energética”, dice el documento, se encuentra el objetivo de conseguir “flexibilidad y optimización del sistema energético mediante la implementación de tecnologías que aporten flexibilidad al sistema eléctrico, esencial para alcanzar un alto grado de penetración en el sistema de generación renovable no gestionable”.

Y en ese apartado se incluye “el almacenamiento químico en forma de hidrógeno, bien empleando electrólisis y consumo en pilas de combustible, o bien inyectándolo a la red”.

“Si se pudiera ver lo que está ocurriendo en otros países, donde los gobiernos han ido definiendo el camino a seguir para el hidrógeno, con unos planes apreciables de H2, con unos objetivos consistentes para que se desarrollara esta tecnología, nos daríamos cuenta de todo lo que está por hacer en España”, añade González García-Conde, “en España además contamos con unas redes o infraestructuras gasísticas que nos permitirían hacer un uso óptimo de este combustible”.

El reciente informe Hydrogen Roadmap Europe, elaborado porFuel Cell and Hydrogen Joint Undertakingconfirma que es necesario el uso del hidrógeno para conseguir una elevada descarbonización y reducir las emisiones de CO2 en un 80%.

“En este estudio por ejemplo, las expectativas señalan que para 2025 ya serán competitivos no solo los vehículos eléctricos sino también los de pila de combustible”, continúa el responsable de PTE HPC, “eso quiere decir que el coste del combustible será de 1 o 1,2 dólares por kg de hidrógeno. Actualmente está entre 5 y 10 dólares el kg. Ese coste será competitivo en función de cuánto suba el precio del carbono, de un mayor o menor volumen de producción y también del coste de la electricidad, no olvidemos que el hidrógeno es el resultado de la generación eléctrica por fuentes renovables”.

En el caso de la automoción, el hidrógeno además se enfrenta a otro obstáculo: la falta de hidrogeneras. La escasa infraestructura es la traba. Por el momento, solo hay seis en todo el territorio español. Incluso Toyota que ha anunciado que traerá su modelo de pila, el Mirai, en 2019, ve las dificultades de su comercialización.

“Es necesario el impulso de las administraciones públicas”, concluye el responsable de PCE HPC, “y aunque con las elecciones de abril, podría ser que ya no tuviéramos el mismo gobierno, esta tecnología no va a desaparecer, lo único que las empresas del sector necesitan hacer su plan de negocio y tocar la realidad de los números y para ello, es necesario un marco regulatorio estable”.

Un impulso que ya aparece recogido en el PNIEC: “El Gobierno fomentará, mediante la aprobación de planes específicos, la penetración del gas renovable, incluyendo el biometano, el hidrógeno y otros combustibles en cuya fabricación se hayan usado exclusivamente materias primas y energía de origen renovable”, con una estrategia para determinar el uso más eficiente y la manera más eficaz de enfocar el aprovechamiento de este recurso. También se prevé que se elabore una regulación específica que “permita la inyección de dichos gases renovables en la red de gas natural”, aprovechando “la capacidad de almacenamiento de gas natural licuado (GNL) en las plantas españolas, así como su capacidad de regasificación, para poder convertirse en un hub físico a nivel comunitario, tanto de gas natural como de gas renovable o hidrógeno”.

Publicado por: https://elperiodicodelaenergia.com

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